28/04/2020 | News > AsiaView
Ya en 1983 decidimos varios profesores de dirección de empresas europeos lanzar un máster en Business Administration, MBA, en China. Convencimos a las mejores escuelas de dirección de empresas europeas de formar una alianza para lanzar el MBA en Pekín. 

Tuve que negociar con los Ministerios de Comercio y de Educación de China y he reconocer que sin la ayuda de los embajadores de España y de Francia la cosa no habría sido posible y sin el excelente trabajo a tiempo completo, como gestor del proyecto, de Jan Borgonjon, actual Presidente de la compañía Interchina Consulting, tampoco. Desarrollamos aquello sin dinero, sin un local, pero con profesores motivados. El programa era en inglés.  

Aquello me llevó a descubrir que en China había una demanda para ese tipo de formación y pensé en hacer lo que con otros colegas habíamos hecho en países de Latinoamérica y Europa, lanzar una escuela de dirección de empresas. En este proyecto el apoyo del Embajador de la Unión Europea, Pierre Duchâteau, fue clave y siguiendo su consejo presenté un proyecto de lo que podía ser esa escuela al Alcalde de Shanghai que quedó encantado y nos regaló los terrenos de Pudong (una de las mejores zonas de Shanghai) donde dos años después pudimos construir el campus diseñado por el famoso arquitecto I.M.Pei 

Actualmente China se dirige hacia la primera posición como potencia económica en el mundo. Esto se debe a que reúne a más de 1400 millones de habitantes y tiene un gobierno que, desde hace años, tiene como prioridad el avance de la economía y el crecimiento del bienestar para la sociedad china, consiguiendo que toda la población supere lo que conocemos como el nivel de la pobreza. Para el gobierno chino, durante todo el período en que he tenido relación con el país, la prioridad es mejorar la educaciónmejorar la sanidad y mejorar el nivel económico de toda la población con prioridad sobre los más pobres.  

He tenido ocasión de conocer personalmente y comentar los planes de mi escuela, CEIBS (China Europe International Business School), con el anterior Presidente Hu Jintao y con el actual Presidente Xi Jinping. Ambos conocen bien el proyecto y me transmitieron su apoyo. Claramente su interés es la apertura de China al mundo, que las empresas chinas se internacionalicen y las empresas del mundo aterricen también en China.  

Ya en los 1970s el Prof. Robert Stobaugh, de la Harvard Business School lideró un proyecto en el que participamos varios recientes exalumnos suyos sobre la salida de las empresas americanas al mundo. Nosotros concluimos que esa salida era buena para el mundo y también para Estados Unidos. Pero ni los sindicatos americanos ni su gobierno acababan de verlo bien. Descubrimos que las empresas que salían al mundo crecían también en América y ampliaban la cantidad y calidad de sus empleos allí (más I+D, más marketing, directivos de más nivel, exportaciones, etc.).  

Cuando las empresas japonesas salieron también al mundo en la siguiente década, el mundo tampoco lo vio bien y se les pusieron obstáculos en muchos casos. Hoy entendemos perfectamente que compañías como Nissan o Sony estén en el mundo y nos preocupa si en algún momento corremos el riesgo de perderlas como inversores en nuestro país.  

No nos debe por tanto sorprender que cuando las empresas chinas inician su salida al mundo se les pongan también problemas. Su salida implicará su mayor potencia y esto implicará la caída de otras empresas que hoy sobreviven en el mundo pero que, o serán adquiridas, o acabarán cerrando. Si facilitáramos esa entrada de compañías chinas en Europa y América, facilitaríamos la continuidad de muchas empresas y el mantenimiento de buenos puestos de trabajo. Hay empresas europeas y americanas en China que tienen allí directivos europeos y americanos. Pero tenemos empresas chinas que también tienen directivos europeos o americanos. Lo que necesitamos hacia el futuro es buenos directivos, con una perspectiva global y la formación de este tipo de directivos es el objetivo de mi escuela CEIBS.  

Hemos empezado el año 2020 con el problema global del coronavirus. Todas las empresas relevantes acabaron el 2019 con alguna reunión de sus directivos que en el título tenía el período 2020-2025, que se veía un período de innovación e internacionalización. No podíamos imaginar problemas como el coronavirus. Sin duda esto tendrá un impacto en el desarrollo económico mundial, pero la perspectiva parece ser la capacidad de resolver el problema relativamente pronto y de realizar un esfuerzo para reconducir la situación hacia los objetivos previstos. 2020 será un año importante para recordarlo como otros años que tenemos en nuestra memoria en los que caímos en una crisis inesperada o en otros problemas imprevistos.  

 

Pedro Nueno, Doctor en Administración de Empresas por la Universidad de Harvard 

Este artículo forma parte del espacio de reflexión #repensandoelmañana, con el que queremos compartir el análisis que nuestra red de personas expertas, tanto de Casa Asia como externas, hace sobre diversos asuntos de la actualidad en la región Asia-Pacífico.